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Plan de entrenamiento para 10 km: gana velocidad, resistencia y seguridad de cara al día de la carrera

Una distancia lo bastante corta como para exigirte un ritmo alto, pero lo bastante larga como para poner a prueba tu resistencia: prepárate para correr 10 km más rápido que nunca.

Runners de On, vestidos de negro y blanco, en plena carrera.

Las carreras de 10 km requieren una combinación de velocidad y resistencia. Es una distancia lo suficientemente larga como para exigir fondo físico, pero lo bastante corta como para que el ritmo cuente desde el primer kilómetro hasta el último.  

Un buen plan de entrenamiento para 10 km debe trabajar ambas cosas. Los rodajes suaves, las sesiones de velocidad y los días de recuperación se alternan para ayudar a que el cuerpo se adapte sin llevarte al límite del agotamiento. “Un buen plan de entrenamiento no debería hacer que te sientas constantemente cansado”, afirma Lisa Felicitas Rihm, On Ambassador y maratoniana con una marca de 2:42. “Tiene que estar estructurado de forma que las sesiones exigentes y los días más suaves se complementen entre sí: ese equilibrio es lo que mantiene motivados tanto al cuerpo como a la mente con el paso del tiempo”. Tanto si estás preparando tu primera carrera de 10 km como si buscas batir tu marca personal, los planes que encontrarás a continuación están diseñados para adaptarse a tu nivel actual e ir progresando desde ahí. “Sinceramente, me encanta cómo están estructurados los planes de entrenamiento”, afirma Felicitas Rihm. “Me gusta no tener que estar pensando todo el tiempo qué toca entrenar y cuándo hacerlo. Confío plenamente en el proceso y en el trabajo que hace mi entrenador al diseñar mi plan”.

¿En qué consiste un buen plan de entrenamiento para 10 km?

Un plan de entrenamiento para correr 5 km se centra más en la velocidad, mientras que uno para maratón pone el foco en la resistencia. Las carreras de 10 km se sitúan justo a medio camino entre ambas distancias, así que el entrenamiento debe desarrollar ambas capacidades.  

Un buen plan incluye tres elementos fundamentales:

- Una tirada larga semanal para desarrollar una buena base aeróbica

- Sesiones de velocidad para mejorar el ritmo y aumentar el VO2 máximo

- Rodajes suaves para favorecer la recuperación y la constancia

Cuando Felicitas Rihm busca hacer un gran tiempo en carreras de 10 km, prioriza las sesiones para mejorar el VO2 máximo. “Aunque sean los entrenamientos que menos me gustan, precisamente ahí está la gracia a nivel mental: en combinarlo todo”, afirma. “Las sesiones deben complementarse e ir creciendo en intensidad y duración con el paso del tiempo. Ese equilibrio es lo que da lugar a avances a largo plazo”. 

La progresión es tan importante como los propios entrenamientos. Ve aumentando el kilometraje de forma gradual (no más de un 10% de una semana a otra) e intenta que la tirada larga suponga aproximadamente entre el 25 y el 30% del volumen total de la semana.

La recuperación también forma parte del entrenamiento: reduce el kilometraje en las semanas previas a la carrera. Esa reducción permitirá que el cuerpo vaya asimilando el entrenamiento y cuente con las reservas de energía necesarias para llegar al día de la carrera en forma, y no arrastrando cansancio. Si en las últimas semanas notas las piernas especialmente pesadas, tómatelo como una señal de que necesitas aflojar la carga.

Para Felicitas Rihm, las partes más duras a nivel mental son las semanas de descarga y la propia reducción del kilometraje. “Aunque suene paradójico, es cuando más cansada, lenta y emocionalmente vacía me suelo sentir”, asegura. “Mi cuerpo por fin tiene el espacio suficiente para mostrarme hasta qué punto he estado entrenando al límite”. Además, menciona que en esas semanas más tranquilas también pueden surgir dudas: “¿Estoy haciendo suficiente? ¿Está mi cuerpo demasiado agotado? ¿Estoy progresando como esperaba?” No obstante, la energía casi siempre vuelve antes del día de la carrera. “La motivación, las ganas y la ilusión por volver a entrenar reaparecen”, dice.  

“Una vez oí a alguien describirlo como intentar contener agua con la mano”, afirma. “La presión sigue acumulándose hasta que, por fin, el día de la carrera puedes soltarlo todo y demostrar de lo que eres capaz”.

Una runner en plena carrera por una calle de la ciudad con mallas y sujetador deportivo de On.

Elige el punto de partida adecuado

El plan de entrenamiento para 10 km más adecuado dependerá de tu estado físico actual y de cuál sea tu objetivo.


Principiante

Puedes correr 5 km sin parar y buscas dar el salto a distancias más largas. Lo más probable es que actualmente hagas menos de 20 kilómetros a la semana. Aquí la clave es la constancia: ir aumentando el kilometraje poco a poco, con muchos rodajes suaves y recuperación.


Intermedio 

Corres entre tres y cuatro veces por semana y ya tienes algo de experiencia en competición. Tu kilometraje semanal se sitúa entre los 20 y los 40 km, aproximadamente. Aquí, el objetivo deja de ser simplemente terminar la carrera y pasa a centrarse en mejorar marcas con entrenamientos de velocidad más estructurados, como los tempo runs, los rodajes progresivos y las sesiones a ritmo de competición.


Avanzado

Tienes experiencia, entrenas con constancia y preparas la carrera con un objetivo de tiempo concreto. Tu kilometraje semanal ronda los 50 km o más. Puedes esperar más volumen de entrenamiento, sesiones más exigentes y un mayor énfasis en la precisión de los ritmos y en la recuperación.  


Antes de empezar, conviene entender los pilares sobre los que se asientan la mayoría de los planes de entrenamiento para 10 km:

Carreras largas: la salida más larga de la semana. Hazlas a un ritmo constante, cómodo y que te permita mantener una conversación.

- Carreras fáciles: rodajes de baja intensidad que ayudan a sumar kilómetros sin acumular demasiado cansancio. Si no puedes mantener una conversación mientras corres, baja el ritmo.

- Días de descanso: no son opcionales. Son fundamentales para recuperarte y adaptarte al entrenamiento.

- Entrenamiento cruzado: entrenamiento de bajo impacto (como ciclismo, natación o remo) para mantener la forma física y reducir la carga sobre el cuerpo.

Entrenamiento de fuerza: una o dos sesiones por semana para mejorar la resistencia y la eficiencia de carrera, lo que te permitirá correr más rápido con menos esfuerzo.


Cómo encontrar tu ritmo para las carreras de 10 km

Tu última carrera de 5 km puede servirte como referencia para calcularlo. Añade aproximadamente entre 10 y 20 segundos por kilómetro a tu ritmo de 5 km o multiplica tu tiempo final en 5 km por 2,1 para obtener una estimación de tu marca en 10 km.  

Si todavía no has competido en una carrera de 5 km, guíate por intensidades:

- Con un “ritmo suave” puedes mantener una conversación sin dificultad. La mayor parte de tu entrenamiento debería hacerse a esta intensidad.

- El “ritmo tempo” es exigente, pero controlable. Lo bastante duro como para mejorar tu forma física, pero sostenible durante entre 20 y 40 minutos.

- El “ritmo de competición” es intenso, pero sostenible durante los 10 km de la carrera. Controlado pero exigente, y más duro que el ritmo de tempo.


Tiempo en 5 km

Ritmo en 5 km (por milla)

Tiempo estimado en 10 km

Ritmo estimado en 10 km (por milla)

17:00

5:28

35:30

5:43

20:00

6:26

41:50

6:44

25:00

8:03

52:15

8:25

30:00

9:39

1:03:00

10:09

35:00

11:17

1:15:00

12:05

40:00

12:54

1:28:00

14:11

Plan de entrenamiento para 10 km (principiantes)

Este plan de entrenamiento para 10 km para principiantes está pensado para runners que ya puedan completar carreras de 5 km y quieran empezar a prepararse para una distancia más larga. Si acabas de empezar a correr, plantéate comenzar primero por un plan de entrenamiento de cero a 10 km.

El objetivo aquí es cruzar la línea de meta con buenas sensaciones. Si necesitas caminar en algunos momentos durante la carrera, hazlo: la resistencia se construye poco a poco, y precisamente para eso está diseñado este plan.


레이스까지 남은 주

월요일

화요일

수요일

목요일

금요일

토요일

일요일

주간 총 러닝 거리

1

이지 런: 4km 

휴식

이지 런: 4km 

4~6회

휴식

이지 런: 3.2km 

장거리 러닝: 4.8km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝 

16.1km

2

이지 런: 4.8km 

휴식

이지 런: 4km 

휴식

이지 런: 3.2km 

장거리 러닝: 5.6km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝 

17.7km

3

이지 런: 4.8km 

휴식

이지 런: 4.8km + 4~6회 스트라이드(선택)

휴식

이지 런: 3.2km 

장거리 러닝: 6.4km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝

19.3km

4

이지 런: 5.6km

휴식

이지 런: 4.8km + 4~6회 스트라이드(선택) 

휴식

이지 런: 4km 

장거리 러닝: 6.4km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝 

20.9km

5

이지 런: 5.6km 

휴식

이지 런:

5.6km + 4~6회 스트라이드 

휴식

이지 런: 4.8km 

장거리 러닝: 7.2km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝 

22.5km 

6

이지 런: 6.4km 

휴식

이지 런: 5.6km + 4~6회 스트라이드 

휴식

이지 런: 4.8km 

장거리 러닝: 7.2km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝 

24.1km 

7

이지 런: 5.6km 

휴식

이지 런: 4.8km + 4~6회 스트라이드(선택)

휴식

이지 런: 4km 

장거리 러닝: 6.4km 

휴식 또는 선택적 멀티 트레이닝 

20.9km

8

이지 런: 4.8km 

휴식

이지 런: 3.2km + 4~6회 스트라이드(선택) 

휴식

이지 런: 1.6km 

레이스 데이

휴식

17.7km

Todas las carreras de este plan están pensadas para hacerse a un ritmo suave. El objetivo es ganar resistencia, no velocidad. Corre a un ritmo que te permita mantener una conversación (así tendrás la excusa perfecta para convencer a algún amigo y entrenar juntos). 

El entrenamiento cruzado es opcional. Si tu cuerpo necesita descansar, hazlo. Y si te pide moverte, procura que sea de forma suave.  

Los progresivos están incluidos como herramienta para ir ganando soltura, pero también son opcionales. Piensa en aceleraciones cortas y graduales de unos 20 segundos y ve aumentando hasta acercarte a una velocidad más alta.

Plan de entrenamiento para 10 km (intermedio)

Ya has cruzado antes la línea de meta de 10 km. Ahora, el objetivo deja de ser terminar la carrera y pasa a consistir en correr más rápido.  

Este plan incluye una sesión de calidad todas las semanas, por lo general un tempo run o un entrenamiento a ritmo de competición. Estas sesiones te ayudarán a familiarizarte con tu ritmo objetivo, a controlarlo mejor y a mantenerlo durante esfuerzos más prolongados. 

Haz los ejercicios de calentamiento y enfriamiento a un ritmo suave. Los ejercicios de activación dinámica, como los balanceos de piernas, los A-skips y los talones al glúteo, ayudan a preparar el cuerpo para correr más rápido sin añadir cansancio innecesario.  

Los días de entrenamiento cruzado deben complementar tu capacidad aeróbica, no competir con tus sesiones de carrera. La natación, el remo o el ciclismo a un ritmo suave son opciones muy adecuadas. Reserva los esfuerzos más intensos para los días de entrenamiento de carrera.

Si además haces entrenamiento de fuerza, basta con que les dediques una o dos sesiones a la semana. Procura realizarlas los mismos días que los entrenamientos más exigentes de carrera (por ejemplo, después de una sesión de velocidad el martes) para que los días de recuperación sigan siendo realmente de recuperación.


Semanas hasta la carrera

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

Domingo

Total semanal

1

Carrera fácil: 4 km 

Tempo: 

1,6 km de calentamiento

2,4 km a ritmo tempo

0,8 km de enfriamiento

Carrera fácil: 5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado

Carrera fácil: 5 km 

Carrera larga: 6,5 km 

Descanso

24 km 

2

Carrera fácil: 4 km 

Ritmo de competición: 

1,6 km de calentamiento

3,2 km a ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 4 km + 4-6 progresivos

Entrenamiento cruzado

Carrera fácil: 5 km 

Carrera larga: 8 km 

Descanso

25,7 km 

3

Carrera fácil: 5 km 

Tempo: 

1,6 km de calentamiento

3 km a ritmo tempo

Enfriamiento

Carrera fácil: 5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 5 km 

Carrera larga: 7 km 

Descanso

28,2 km 

4

Carrera fácil: 5 km 

Ritmo de competición: 

1,6 km de calentamiento

4 km a ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 5,5 km 

Carrera larga: 8 km 

Descanso

30,6 km 

5

Carrera fácil: 5,5 km 

Tempo: 

1,6 km de calentamiento

4 km a ritmo tempo

Enfriamiento

Carrera fácil: 5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 6,5 km 

Carrera larga: 8 km 

Descanso

32 km 

6

Carrera fácil: 5,5 km 

Ritmo de competición: 

1,6 km de calentamiento

5 km a ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 5,5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 6,5 km 

Carrera larga: 9 km 

Descanso

33 km 

7

Carrera fácil: 5 km 

Tempo:

 1,6 km de calentamiento

3 km a ritmo tempo

Enfriamiento

Carrera fácil: 5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 5 km 

Carrera larga: 8 km 

Descanso

29 km 

8

Carrera fácil: 5 km 

Carrera fácil: 

3 km + 4-6 progresivos 

Carrera fácil: 5 km 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 2,5 km 

Día de la carrera

Descanso

24 km 

Plan de entrenamiento para 10 km (avanzado)

Si llevas años corriendo con regularidad y ya cuentas con una sólida base aeróbica, este plan está diseñado para ayudarte a conseguir tu mejor marca en 10 km.

Incluye dos sesiones de calidad por semana, con trabajo por intervalos, tempo runs y sesiones a ritmo de competición. “Si hablamos de entrenamientos de velocidad, para mí la variedad es fundamental”, afirma Felicitas Rihm. “Creo que los mayores progresos se consiguen combinando de forma inteligente y progresiva sesiones de aumento de VO2 máx., trabajo cerca del umbral y esfuerzos de intensidad moderada”. 

Muchas de las sesiones de intervalos se realizan a ritmo de 5 km o incluso más rápido. Entrenar por encima de tu ritmo objetivo de 10 km mejora tu VO2 máx. (es decir, la capacidad de tu organismo para utilizar oxígeno de forma eficiente a intensidades elevadas) y hace que el ritmo de competición resulte más cómodo y controlable.

A medida que aumenta la intensidad, la recuperación adquiere aún más importancia. Asegúrate de que los días suaves sean realmente suaves y, si haces entrenamiento de fuerza, procura realizarlo en los mismos días que los entrenamientos más exigentes para concentrar la carga y favorecer una mejor recuperación.


Semanas hasta la carrera

Lunes

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Sábado

Domingo

Total semanal

1

Carrera fácil: 8 km 

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

6 × 400 m a ritmo de 5 km (90 s de recuperación)

1,6 km de enfriamiento

Carrera fácil: 8 km + 4-6 progresivos

Entrenamiento cruzado 

Tempo: 

3,2 km de calentamiento

5 km a ritmo tempo

Enfriamiento

Carrera larga: 13 km 

Descanso

48 km 

2

Carrera fácil: 8 km 

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

5 × 800 m a ritmo de 5 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 8 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado

Ritmo de competición:

 3,2 km de calentamiento

5 km a ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera larga: 13 km 

Descanso

51,5 km 

3

Carrera fácil: 9,7 km 

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

6 × 800 m a ritmo de 5 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 9,7 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Tempo: 

3,2 km de calentamiento

6,5 km a ritmo tempo

Enfriamiento

Carrera larga: 11 km 

Descanso

56 km 

4

Carrera fácil: 9,7 km 

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

4 × 1,6 km ligeramente más rápido que el ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 9,7 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Ritmo de competición: 

3,2 km de calentamiento

6,5 km a ritmo de 10K

Enfriamiento

Carrera larga: 11 km 

Descanso

59,5 km 

5

Carrera fácil: 9,7 km 

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

8 × 600 m a ritmo de 5 km

Enfriamiento


Carrera fácil: 9,7 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Tempo: 

3,2 km de calentamiento

8 km a ritmo tempo

Enfriamiento

Carrera larga: 13 km 

Descanso

63 km 

6

Carrera fácil: 9,7 km

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

5 × 1,6 km a ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 9,7 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Ritmo de competición: 

3,2 km de calentamiento

6,5 km a ritmo de 10K

Enfriamiento

Carrera larga: 14,5 km 

Descanso

64,5 km 

7

Carrera fácil: 8 km 

Intervalos: 

3,2 km de calentamiento

5 × 600 m a ritmo de 5 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 8 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado

Ritmo de competición: 

3,2 km de calentamiento

5 km a ritmo de 10 km

Enfriamiento

Carrera larga: 16 km 

Descanso

54,7 km 

8

Carrera fácil: 8 km 

Intervalos: 

2,5 km de calentamiento

4 × 400 m a ritmo de 5 km

Enfriamiento

Carrera fácil: 6,5 km + 4-6 progresivos 

Entrenamiento cruzado 

Carrera fácil: 3 km 

Día de la carrera

Descanso

35,4 km 

Entrenamientos clave para construir una base sólida para los 10 km

En cada uno de los entrenamientos que se describen a continuación trabajarás una faceta diferente de tu condición física para que llegues al día de la carrera con una buena preparación y una base sólida.


Carreras fáciles

Las carreras fáciles se realizan a un ritmo lo suficientemente cómodo como para poder mantener una conversación sin quedarte sin aliento. Deberían suponer la mayor parte de tu entrenamiento, ya que desarrollan tu base aeróbica y permiten que el cuerpo se recupere entre las sesiones más exigentes.

Un estudio que siguió durante siete años a runners de fondo de élite concluyó que las carreras fáciles eran uno de los factores que mejor predecían el rendimiento, incluso por encima del entrenamiento por intervalos. No subestimes los kilómetros tranquilos.


Tempo runs

Los tempo runs consisten en correr de manera sostenida a un ritmo exigente pero cómodo: intenso, aunque controlable. La mayoría de los runners observan que su ritmo de tempo es entre 12 y 19 segundos por kilómetro más lento que su ritmo de 5 km.

Los tempo runs enseñan al cuerpo a gestionar mejor la acumulación de lactato para que las piernas mantengan su rendimiento durante más tiempo. El lactato se acumula al hacer esfuerzos intensos y, si el cuerpo no es capaz de eliminarlo con suficiente rapidez, las piernas empiezan a acusar cierta pesadez y el ritmo disminuye. Con el tiempo, ese ritmo “exigente pero cómodo” se vuelve cada vez más sostenible.


Intervalos

Los intervalos son esfuerzos cortos e intensos seguidos de un periodo de recuperación. Al entrenar para una carrera de 10 km, los intervalos sirven para desarrollar la velocidad, mejorar el VO2 máx. y hacer que el ritmo de competición resulte más fácil de gestionar. Esfuérzate, recupera y repite.

La estructura varía según el objetivo de la sesión. Las repeticiones cortas, como los 200 o los 400 metros, suelen realizarse a ritmo de 5 km o incluso más rápido, mientras que las series más largas, como las repeticiones de 800 o 1600 metros, se acercan más al ritmo de los 10 km o de tempo. La recuperación entre repeticiones es igual de importante que el propio esfuerzo: es lo que te permite mantener la calidad en cada repetición.

“La anticipación antes de una sesión intensa de intervalos o de una carrera larga exigente puede resultar intimidante, pero la sensación de dominar esas sesiones es una de las experiencias más gratificantes de este deporte”, afirma Felicitas Rihm.


Ritmo de competición

Las sesiones a ritmo de competición consisten en correr de manera sostenida al ritmo que pretendes mantener el día de la carrera. Suelen formar parte de sesiones de entrenamiento más largas e incluyen un calentamiento suave y un enfriamiento.

Entrenar a ritmo de competición enseña tanto al cuerpo como a la mente cómo debe resultar ese esfuerzo. Cuando llega el día de la carrera, el cuerpo ya está familiarizado con él.

Tres runners con la equipación de On corriendo por una carretera sinuosa.

Carreras largas

La carrera más larga de la semana, realizada a un ritmo cómodo y conversacional. Son similares a las carreras fáciles, pero con mayor duración, y son precisamente esos kilómetros adicionales sobre las piernas lo que permite al cuerpo adaptarse.

A medida que las reservas de glucógeno comienzan a agotarse, el cuerpo aprende a utilizar la energía de forma más eficiente. Para los runners de 10 km, esto significa poder mantener el ritmo más tiempo, incluso cuando el cansancio empieza a aparecer.


Progresivos 

Los progresivos son aceleraciones cortas y controladas que suelen durar entre 20 y 30 segundos. En ellos se aumenta de forma gradual el esfuerzo hasta alcanzar aproximadamente el 90% antes de volver a reducirlo. Por lo general se realizan al final de una carrera sencilla, y son más un ejercicio técnico que un entrenamiento propiamente dicho. Los progresivos ayudan a perfeccionar la postura corporal, mejorar la cadencia y acostumbrar a las piernas a moverse rápido sin generar el cansancio que supone una sesión completa de velocidad.

Prueba esto: haz algunos progresivos con los pies descalzos sobre césped. Sin la amortiguación de las zapatillas, el pie tiende a apoyarse de forma más ligera y la postura suele mejorar de manera natural. Además, puede ayudar a fortalecer los músculos de los pies y los tobillos, lo que mejora la estabilidad y reduce el riesgo de lesiones a largo plazo.

Consejos básicos para preparar una carrera de 10 km

Un plan de entrenamiento constituye un punto de partida, pero lo que realmente marca la diferencia es la forma en la que gestionas el número de kilómetros, la recuperación, la nutrición y la preparación para el día de la carrera. Aquí tienes algunos consejos para correr que te ayudarán a sacar el máximo partido a tu entrenamiento.


1. Aumenta el kilometraje de forma progresiva

Incrementar el número de kilómetros demasiado rápido puede provocar lesiones. El sistema cardiovascular se adapta más rápido que los tendones, ligamentos y huesos, por lo que es posible que tus pulmones parezcan preparados para asumir más carga antes de que el resto del cuerpo lo esté realmente.

Un estudio reveló que el riesgo de lesión aumentaba de forma significativa cuando una sola carrera superaba el 10% de la distancia de la carrera más larga realizada durante los 30 días anteriores. Aumentar el kilometraje de forma gradual permite al cuerpo asimilar el entrenamiento y recuperarse con más fuerza.


2. Aprende a identificar tu ritmo de competición

Una cosa es saber cuál es tu ritmo objetivo antes del día de la carrera, y otra muy distinta, mantenerlo de forma constante cuando aparece el cansancio. La mejor manera de conocer tu ritmo de competición es practicarlo durante los entrenamientos. Los tempo runs y las series de intervalos más largas son un buen punto de partida, ya que te sitúan en esa zona de incomodidad en la que se encuentra el ritmo de competición sin exigirte el esfuerzo que requiere una carrera completa.

Un reloj con GPS o una aplicación de running pueden ayudarte a controlar los números, pero aprender a correr por sensaciones es igual de valioso. Con el tiempo, tu cuerpo acaba identificando cómo se siente ese ritmo de competición, lo que reduce la probabilidad de salir demasiado rápido al comienzo de la carrera y pagarlo más adelante.


3. Respeta la recuperación

Durante la recuperación es cuando realmente se desarrolla tu forma física. El esfuerzo del entrenamiento agota el cuerpo; es el descanso entre sesiones lo que permite que se recupere y fortalezca.

“Mis planes de entrenamiento suelen estructurarse en torno a tres semanas intensivas seguidas de una semana de descarga, en la que tanto el número de kilómetros como la intensidad se reducen significativamente”, comenta Felicitas Rihm. “Las semanas de recuperación permiten que mi cuerpo asimile el esfuerzo, recargue energía y acumule la necesaria para el siguiente bloque de entrenamiento”.

Presta atención a tu cuerpo para entender qué tipo de recuperación necesita. A veces necesitarás un día de descanso completo; otras, una carrera sencilla, un paseo tranquilo o incluso renunciar a compromisos sociales. Es fundamental alimentarse correctamente y dormir bien. Durante el sueño, el cuerpo realiza la mayor parte de sus procesos de reparación, por lo que despertarse constantemente cansado, notar las piernas pesadas o perder la motivación para entrenar suelen ser señales de que tu cuerpo te está pidiendo más descanso.

“Creo que la recuperación te permite volver a enamorarte del proceso”, afirma Felicitas Rihm. “Después de varias semanas de entrenamientos exigentes, esos días más ligeros te recuerdan por qué corres y te ayudan a afrontar el siguiente reto mentalmente fresco y motivado”.


4. La fuerza importa

La falta de fuerza en el tren inferior o en el tronco suele acabar manifestándose en forma de lesiones. El entrenamiento de fuerza aborda esas carencias desde el principio. 

“Hago entrenamiento de fuerza dos veces por semana y, por lo general, añado también una salida en bicicleta como recuperación”, comenta Felicitas Rihm. “Creo que el entrenamiento de fuerza es lo que más ha influido en mi rendimiento durante el último año. No he sufrido ninguna lesión y realmente noto la diferencia al correr, sobre todo durante las sesiones más rápidas”.

Una revisión científica concluyó que el entrenamiento de fuerza con cargas elevadas y el trabajo pliométrico pueden mejorar significativamente la economía de carrera, lo que permite mantener el mismo ritmo con menos gasto energético. Felicitas Rihm asegura que los ejercicios pliométricos antes de las sesiones de velocidad le han ayudado “enormemente”, porque preparan el cuerpo para “correr de forma más rápida y potente incluso antes de empezar a entrenar”. 

Afirma sentirse más estable y eficiente, y su postura corporal al correr ha mejorado mucho. Para un runner de 10 km, esa eficiencia resulta especialmente valiosa cuando aparece el cansancio en los kilómetros finales.


5. Aliméntate para correr 

Lo que comes antes, durante y después de correr influye directamente tanto en tu rendimiento como en tu recuperación. Tomar un tentempié ligero y rico en hidratos de carbono (como una tostada con crema de frutos secos y un plátano) entre una y dos horas antes de la mayoría de los entrenamientos suele ser suficiente.  

En cuanto a la hidratación, el agua suele bastar para sesiones de menos de una hora. En esfuerzos más largos, puede ser recomendable recurrir a una bebida con electrolitos para reponer lo que se pierde. 

Después de correr, intenta tomar algo que contenga tanto hidratos de carbono como proteínas en los 30-45 minutos posteriores. Eso favorece la recuperación y prepara el cuerpo para la próxima sesión.


6. Entrena sobre la misma superficie en la que correrás

La superficie sobre la que entrenas es importante. El road running ofrece un terreno firme y uniforme. En cambio, el trail running presenta más irregularidades en el terreno y exige más a la musculatura estabilizadora. Por eso conviene entrenar sobre el mismo tipo de terreno en el que se va a competir. Cuando llegue el día de la carrera, tus piernas ya deberían estar perfectamente acostumbradas a esa superficie.

Una persona con equipación de On sentada en la acera. Una persona con equipación de On sentada en la acera.
Una persona con equipación de On de pie, apoyando las manos sobre las rodillas y mirando a cámara.Una persona con equipación de On de pie, apoyando las manos sobre las rodillas y mirando a cámara.

Equipamiento para entrenar

El mejor equipamiento no te hará correr más rápido, pero sí puede hacer que cada sesión resulte más cómoda y ayudarte a llegar al día de la carrera con mejores sensaciones. “Especialmente al final de las carreras, cuando la postura corporal empieza a deteriorarse y las pequeñas molestias se vuelven más evidentes, disponer de unas zapatillas que sigan transmitiendo estabilidad, suavidad y protección marca una diferencia enorme”, afirma Felicitas Rihm. 

Zapatillas: busca calzado de running con amortiguación para recorrer cómodamente un número elevado de kilómetros sin que resulte pesado. Para el día de la carrera, muchos runners optan por unas zapatillas más ligeras y reactivas diseñadas específicamente para la velocidad, como las Cloudboom Volt. Asegúrate de haberlas utilizado varias veces antes de la competición.

Ropa técnica: elige prendas de running confeccionadas con tejidos que evacuen la humedad. Estos materiales ayudan a eliminar el sudor y a mantener la comodidad durante los esfuerzos más largos. “Busco una combinación de funcionalidad y estilo”, comenta Felicitas Rihm. 

Evita las prendas de algodón, ya que retienen la humedad y pueden provocar rozaduras.

Calcetines: invertir en un buen par de calcetines de running merece la pena. Busca modelos que evacuen la humedad, con una amortiguación adecuada y un ajuste firme que evite pliegues. Al igual que ocurre con las zapatillas, conviene utilizarlos antes del día de la carrera.

Reloj con GPS: elimina las dudas relacionadas con el ritmo de carrera. Poder controlar en tiempo real el ritmo, la distancia recorrida y la frecuencia cardiaca te ayuda a mantener la disciplina en los días suaves y a esforzarte más en los días más exigentes.

Entrena tu ritmo

La constancia es lo que te llevará hasta la línea de salida. Un entrenamiento adecuado hará que el esfuerzo te resulte familiar. Sigue un plan de entrenamiento estructurado para correr 10 km adaptado a tus objetivos y a tu nivel físico, ajústalo cuando haga falta y confía en el proceso.

“Creo que las personas que te rodean marcan una diferencia enorme”, afirma Felicitas Rihm al hablar de sus objetivos en las carreras. “Se convierte en una experiencia compartida en la que os animáis mutuamente, celebráis juntos los progresos y hacéis que incluso las sesiones más duras resulten agradables”.

Correr con amigos o compañeros de sesión que te apoyen transforma el entrenamiento en algo mucho más importante que marcar una casilla del plan.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas millas son 10 km? 

Una carrera de 10 km equivale aproximadamente a 6,2 millas.


¿Cuántas semanas debería entrenar para una carrera de 10 km?

La mayoría de runners necesitan entre ocho y doce semanas de preparación. Si eres principiante, es posible que necesites un plan más largo para poder completar los 10 km con seguridad y reducir el riesgo de lesiones. 


¿Cuál es el mejor plan de entrenamiento para 10 km? 

El mejor plan es aquel que parte de un kilometraje semanal similar al que ya estás realizando y aumenta la carga de forma progresiva. Los programas que incrementan el kilometraje demasiado rápido suelen aumentar el riesgo de lesiones. 


¿Cuál es un buen ritmo para una carrera de 10 km? 

Los runners avanzados y de élite pueden completar 10 km en 45 minutos o menos. 


¿En qué consiste la regla del 20% en running?

La regla del 20% establece que solo debes corres el 20% del kilometraje semanal a una intensidad moderada o alta. El 80% restante se corre a ritmos suaves.

Nuestra misión es encender el espíritu de superación y la creatividad mediante el movimiento. La inspiración: los atletas. El motor: la ingeniería suiza. Siempre en movimiento. Dream on.

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