Press Escape to close navigation

La nueva estética tenista: out a lo convencional

Club Volley está reinventando el tenis, un deporte definido por reglas y un estricto código de vestimenta. Desde Los Ángeles, esta comunidad redefine la estética tenista apostando por el estilo, la fluidez, la creatividad y la inclusión.

Tradición

El tenis siempre se ha cimentado sobre un legado, sobre una jerarquía y sobre esa sensación implícita de que debes encajar para poder participar. Es un deporte definido por códigos de vestimenta formales y reglas inamovibles; un deporte que suscita tanto respeto como exclusión. 

“Siempre creí que este deporte era solo para ricos hasta que tuve la oportunidad de jugar por placer”, comenta Ralph Cueto, un miembro de Club Volley que creció en Filipinas.

Esa tensión radica en la estética tradicional del tenis. El blanco de Wimbledon y los polos de cuello abierto son sin duda icónicos, pero encajan cada vez menos con los jugadores más jóvenes, que no siempre se ven identificados con ese mundo elitista. “La mayoría de los clubes te exigen adaptarte a las convenciones del tenis y las reglas en torno a él”, comentan los fundadores, 

“y la verdad es que no nos sentíamos identificados”.

Disrupción

Club Volley comenzó como una pregunta entre amigos: ¿podría un deporte tradicionalmente formal parecerse más a la cultura de la que ellos ya forman parte, es decir, convertirse en un deporte creativo, expresivo, diverso y curioso? Stedmon Harper, Deyonté Davis y Michael Watson II decidieron buscar la respuesta por su cuenta. 

Junio de 2024 en Los Ángeles. Una pista pública, una playlist y cámaras analógicas, además de un montón de raquetas (y de amigos). “Uno de nosotros pidió una raqueta por DoorDash para que le llegara a la pista y poder participar”, cuentan. Un detalle que captura su esencia de inmediato: sin barreras y sin necesidad de tener la experiencia “adecuada”. 

Esto no era un torneo formal ni una sesión de entrenamiento, sino una quedada informal que venía a cubrir un vacío donde convergen la creatividad y el tenis. Rápidamente, la pista se convirtió en una musa. 

“Hemos creado un espacio donde el tenis se adapta a ti y no al revés”, explican. “No se trataba de arreglar el deporte, sino de darle una vuelta”. 

Club Volley funciona más como un estudio abierto que como un club estructurado. Cualquiera puede inscribirse y unirse a la sesión de los domingos. Las sesiones fluyen al ritmo de quienes participan en ellas: artistas, diseñadores, cineastas, atletas de otras disciplinas o personas atraídas simplemente por la música (su playlist en Spotify ya se ha guardado más de 1000 veces).  

“Cada persona entabla una relación distinta con el deporte, y esa es la clave”, comentan los fundadores. La pista se convierte en un punto de encuentro; no va tanto sobre códigos de vestimenta y jerarquía, sino más sobre conectar y fluir.  

El vacío era evidente: el tenis ya tenía su espacio para la tradición y el ocio, pero no para quienes viven por y para la cultura. “No existía un punto de encuentro donde el mundo creativo y el mundo del tenis convergieran de forma natural”, explican. 

En Club Volley, el estilo es simplemente lo que refleje la identidad de cada jugador ese día concreto. No hay un uniforme prescrito. La creatividad surge durante la propia sesión: en las fotos y los vídeos, en los diseñadores a los que apoyan y en los relatos que construyen. Se trata de una mirada artística innata que transforma su manera de entender un deporte lleno de reglas.  

“Era necesario crear un espacio para quienes no encajan con la tradición”, afirman. En otras palabras, un espacio para referentes culturales, para quienes descubrieron el deporte de forma inesperada y para quienes aportan un soplo de aire fresco.

La nueva estética tenista

Si el tenis tradicional se basaba en la uniformidad, el moderno trata sobre la identidad propia, y su alcance trasciende más allá de lo que lleves puesto. La nueva estética tenista ya está aquí. En Club Volley, el deporte se rediseña a través de la cultura contemporánea. 

Se nota en la ropa: capas, siluetas y sutiles rebeliones contra las antiguas convenciones. Sin embargo, va mucho más allá de ella. “Se plasma en la forma en que la gente se mueve, en cómo conecta y en cómo el deporte absorbe influencias de la música, la moda, el arte y la vida cotidiana”, afirman los fundadores. 

La estética tenista se convierte en un nuevo idioma basado en el deporte, matizado por el estilo callejero y despojado de su rigidez gracias a las comunidades creativas, que ven las pistas como un espacio social. Y lo más importante de todo es que no está sujeto a lo que dictan federaciones ni tradiciones: emerge de diseñadores, estilistas, fotógrafos y jugadores que tratan el tenis como un medio creativo. 

Como este cambio se está dando tanto dentro como fuera de pista, la moda tenista tiene que mantenerse al día. Las zapatillas clásicas de toda la vida están empezando a percibirse como parte de una era ya pasada. “Las zapatillas de tenis del futuro no tienen por qué ser un tributo a la nostalgia”, comentan los fundadores, “sino más bien un reflejo de hacia dónde está evolucionando la cultura hoy en día”. Pasamos de la pista al estudio, a la calle y a la vida social, y todo en el mismo día. El calzado debe adaptarse a ese ritmo.

Una zapatilla que evoluciona con la cultura

Para Bueli N’jheri, que pertenece al Club Volley, la zapatilla perfecta la definen sus detalles. Como el clip que recoge los cordones en las THE ROGER Wildcard. “Le da a la zapatilla un aspecto impecable y deliberado”. 

Estas se han convertido en un básico de su día a día: se las pone tanto para irse de viaje a Disneyland, como para ir al súper o a un congreso de jornadas infinitas. “Ofrecen buen soporte sin dejar de ser livianas —añade—, por eso me las pongo para ir al gimnasio, jugar al tenis o correr”. 

Adonis Heron notó la comodidad de inmediato. “Las suelas parecían un colchón”, dice entre risas. “Y la sensación es exactamente la que transmite su aspecto”. 

Para Sammi Gutierrez, las Wildcard se adaptan a su estado de ánimo. “Si quiero un toque más atrevido, puedo combinarlas con unos calcetines llamativos o una cadena extravagante”, comenta. “Cuando busco algo más sobrio, opto por la sencillez de un estilo color block o monocromático”.  

La flexibilidad es la clave. La moda tenista ya no desaparece al salir de la pista, sino que te acompaña durante el resto del día. Tu calzado empieza a contar tu historia mucho antes de que la primera pelota entre en juego.

El nuevo escenario

En Club Volley, se resisten a encasillar la pista. Se trata de un espacio social y creativo, un espacio al que puedes acceder por otras vías. 

Los fundadores se imaginan a personas que nunca se vieron reflejadas en el tenis, pero que sienten una conexión instantánea en cuanto la pisan: cineastas, DJ, estilistas, diseñadores, fotógrafos, atletas de otras disciplinas o personas que agarran una raqueta por primera vez. 

“La próxima generación del tenis no se define por los rankings ni por los clubes privados —afirman los fundadores—, sino por las personas que tratan la pista como un escenario para la creatividad”.

Ahí reside el gran cambio: el tenis ya no se centra tanto en la propia pista, sino en la cultura que lo rodea. Las antiguas jerarquías están desapareciendo. Participar no debería requerir un trasfondo elitista específico, sino simplemente tener curiosidad y ganas de jugar.

“El tenis ya no se limita a las pistas —comentan los fundadores—. “Ahora vive allí donde la gente hace comunidad”. Imaginan un futuro donde el tenis priorice el sentido de pertenencia frente al rendimiento; donde las pistas cobren vida como parques o museos; donde la gente descubra el deporte de la misma forma en la que se descubre a un nuevo artista o un restaurante, a través del ambiente, la curiosidad y la relevancia cultural.