

Más velocidad, más resistencia y menos lesiones: el entrenamiento de fuerza es más efectivo de lo que parece. Desde el abdomen hasta los gemelos, sienta las bases para rendir más y mejor.


Muchos runners descubren el entrenamiento de fuerza por pura necesidad: para corregir desequilibrios musculares o para recuperarse de alguna lesión. Pero para Florencia Guarco, On Ambassador, es la base de todo.
“Es algo que no cambiaría nunca”, señala. “El trabajo de fuerza me ayuda a correr mejor, durante más tiempo y con mucha más potencia. Una vez que sabes de lo que es capaz un cuerpo fuerte, lo estable y resiliente que puede llegar a ser, te das cuenta de que no se trata de correr más rápido, sino de ganar fuerza para el día a día. Eso es lo que me anima a seguir”.
Una rutina sólida de entrenamiento de fuerza sienta las bases para carreras más rápidas y resilientes. Los ejercicios específicos hacen mucho más que impulsar la potencia: también evitan las lesiones para que puedas seguir saliendo a correr.
Basta con unas pocas sesiones bien planificadas cada semana para moverse mejor y sentirse más fuerte con cada carrera.
Los entrenamientos de fuerza fortalecen los músculos y los tendones al tiempo que mejoran la estabilidad y la postura. Guarco compara correr con un cuerpo fuerte con conducir un coche deportivo con una gran suspensión.
“Todo se vuelve más controlado, eficiente y potente”, dice. “Un cuerpo rápido puede ir a por todas, pero uno fuerte llega más lejos”. Con el entrenamiento de fuerza, hay menos posibilidades de romperse y más de recuperarse rápido.
Además, “la fuerza te ayuda a seguir adelante cuando las piernas se cansan, es lo que convierte un ‘No puedo’ en un ‘Ya lo tengo’”.
Aunque no lo parezca, el running es un deporte de alto impacto. Cada zancada genera tensión en las rodillas, los músculos y las articulaciones. Con el tiempo, esa tensión puede dar lugar a lesiones comunes (como fracturas por estrés, periostitis tibial o sobrecargas musculares) si el cuerpo no está debidamente preparado.
Guarco compara el levantamiento de peso frecuente (sobre todo cuando se trabajan los glúteos, los isquiotibiales y el abdomen) con una póliza de seguros contra las lesiones. “Evita lesiones comunes entre los runners como el dolor de la banda iliotibial o de rodilla. Cuanto más fuerte estés, mejor absorberá los impactos tu cuerpo”, comenta.
El entrenamiento de fuerza ayuda a los músculos y los tendones de las piernas a absorber mejor el estrés. Un plan de entrenamiento que trabaje todo el cuerpo ayuda a corregir desequilibrios musculares, mejorar la postura y evitar sobrecargas y otras lesiones.
El entrenamiento de fuerza también mejora la resistencia muscular y la velocidad de los runners. Cuanto más fuertes sean los músculos más fuerza generan, dando lugar a una zancada más rápida y potente. El trabajo de fuerza frecuente también contribuye a mantener los niveles de energía de forma más prolongada, para que puedas seguir un ritmo más rápido durante más tiempo en HIIT u otro tipo de entrenamiento.
“Muchos runners creen que levantar pesas puede volverlos demasiado corpulentos o hacerles perder velocidad, pero yo no lo veo así”, dice Guarco. “El entrenamiento de fuerza te ayuda a ganar eficiencia, equilibrio y explosividad. Una vez que entendí que los músculos no son una cuestión de estética sino de rendimiento y longevidad, la sala de musculación se volvió mucho más atractiva”.
Unos músculos y tendones más fuertes ayudan a estabilizar las articulaciones y les aportan el soporte que necesitan en cada zancada. Esta estabilidad añadida reduce el riesgo de pasos en falso o torceduras que pueden desembocar en lesiones.
Al absorber más impacto en cada paso, los músculos protegen las articulaciones del sobreesfuerzo y te ayudan a moverte de forma más cómoda y eficiente con el tiempo.


Para un programa de entrenamiento de fuerza efectivo no se necesita ni equipamiento sofisticado ni estar abonado a un gimnasio: muchos de los mejores ejercicios para runners solo usan el peso corporal o un sencillo juego de mancuernas.
Márcate como objetivo dos o tres sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana. Para cada ejercicio, completa dos o tres series de 8-12 repeticiones y ajusta el peso para mantener una buena postura. Cada sesión debería durar entre 45 minutos y una hora, que incluye tiempo de descanso y recuperación entre serie y serie.
Un abdomen fuerte es la base de una carrera eficiente porque estabiliza el torso, mejora la postura y la respiración y favorece la transferencia de energía entre brazos y piernas. ¿El resultado? Movimientos más suaves, zancadas más fuertes y menos lesiones.
Prueba ejercicios como planchas para mejorar la resistencia, dead bugs para aumentar el control y escaladores para trabajar la fuerza dinámica; todos ellos te ayudarán a trabajar la estabilidad y la coordinación, necesarias para llegar más lejos y más rápido.


Cada zancada comienza por unas piernas fuertes. Los glúteos, los isquiotibiales y las caderas aumentan la potencia y la estabilidad, mientras que los cuádriceps y las pantorrillas absorben el impacto y te propulsan hacia adelante.
Para adquirir una fuerza equilibrada, combina distintos ejercicios del tren inferior. Las sentadillas en split trabajan cuádriceps y glúteos. Los puentes de glúteos fortalecen la cadena posterior, las zancadas elevadas trabajan la estabilidad de gemelos y abdomen, mientras que los lunges o estocadas lo integran todo para mejorar la fuerza y el control en cada paso.
¿El movimiento más revolucionario para Guarco? Los pesos muertos. “Te enseñan cómo agacharte, cómo generar potencia desde la cadena posterior y cómo estabilizar el abdomen, lo cual es fundamental para una carrera fuerte y eficiente”, señala. “Además, nada mejora tanto la confianza como sentirse fuerte con un ejercicio que repercute directamente en la zancada”.




La potencia en la carrera no viene solo de las piernas. Un tren superior fuerte te ayuda a mantener el equilibrio y la postura y a controlar ambos lados del cuerpo, sobre todo en terrenos irregulares como cuando haces trail running.
Ejercicios con el peso corporal como las flexiones, los fondos de tríceps y los círculos con los brazos permiten trabajar la fuerza sin necesidad de equipamiento. También puedes añadir unas pesas ligeras para trabajar hombros, brazos y espalda y ganar estabilidad y resistencia.




Un buen entrenamiento de fuerza para runners debería trabajar todo el cuerpo. Guarco incorpora un poco de todo. “Me encanta combinar ejercicios compuestos con movimientos más funcionales y atléticos: pesos muertos, sentadillas búlgaras, trabajo de core y ejercicios de fuerza explosiva”.
Cada sesión tiene un propósito: ganar fuerza, moverse mejor y sentirse imparable. Este es un ejemplo de una rutina de entrenamiento de fuerza que puedes probar:
- Calentamiento: 5-10 minutos de cardio ligero y estiramientos dinámicos - Sentadillas: 3 series de 8-12 repeticiones - Estocadas: 3 series de 8-12 repeticiones - Elevaciones de gemelos: 3 series de 8-12 repeticiones - Planchas: 3 series, aguantando de 30 a 60 segundos por serie - Escaladores: 3 series de 30 a 60 segundos cada una - Flexiones: 3 series de 8-12 repeticiones - Fondos de tríceps: 3 series de 8-12 repeticiones - Remos con mancuernas: 3 series de 8-12 repeticiones por lado - Enfriamiento: 5-10 minutos de estiramientos estáticos
Ganar fuerza entrenando todo el cuerpo es un buen punto de partida, pero cómo se entrena es igual de importante. Recuerda siempre estas prácticas para sacar el máximo partido a tus sesiones de entrenamiento, mejorar el rendimiento y evitar lesiones.
Una mezcla de ejercicios de fuerza de todo el cuerpo es un buen comienzo, pero no es lo único que se necesita para una rutina satisfactoria. Recordar estas buenas prácticas cuando entrenas te ayudará a maximizar los resultados y evitar lesiones.
Una buena postura te permitirá ganar fuerza y te ayudará a correr mejor: contribuye a trabajar los músculos adecuados, mejora la eficiencia y protege las articulaciones de posibles sobrecargas.
Cuida la alineación y la postura moviéndote con máximo control en cada repetición. Si entrenas a cubierto, usa un espejo para comprobar tu postura e ir haciendo pequeños ajustes sobre la marcha.
El running es un deporte unilateral: cada zancada depende de una sola pierna para impulsarte hacia adelante. Por eso es importante trabajar la fuerza unilateral.
Los ejercicios de una sola pierna te ayudan a ganar equilibrio, estabilidad y control abdominal al tiempo que trabajan cada pierna de forma individual. También hacen que resulte más fácil detectar y corregir posibles desequilibrios musculares, lo cual ayuda a reducir el riesgo de lesiones y mejora la eficiencia al correr.
Para seguir trabajando la fuerza, tu cuerpo necesita nuevos retos. Pero avanzar no consiste en ir directamente a pesos más altos, sino en ir poco a poco.
Aumenta la carga, las repeticiones o las series con el paso del tiempo, prestando mucha atención a cómo responde tu cuerpo. Si la rutina empieza a resultarte más fácil, es señal de que toca aumentar la intensidad, pero siempre de forma segura y gradual.
La recuperación es fundamental para el progreso. A la mayoría de los runners les basta con dos o tres sesiones de fuerza a la semana, suficientes para ganar potencia sin llegar a sobrecargar el cuerpo. Entre sesión y sesión, no olvides hidratarte bien, alimentarte de forma equilibrada y descansar para permitir que tus músculos se adapten.
Escucha a tu cuerpo. Si necesitas más tiempo para recuperarte, no lo fuerces: la constancia es más importante que la intensidad.




La postura es lo primero, y una equipación adecuada ayuda a mantener la concentración. La Train-T tiene un tejido ultratranspirable que evacua la humedad y mantiene la piel fresca y cómoda en cada entrenamiento.
Los Train Shorts cuentan con generosas aberturas laterales, un dobladillo termosellado para evitar rozaduras y un tejido ligero y transpirable que los hace ideales para distintos ejercicios de entrenamiento de fuerza.
Y el Train Bra para mujer te aporta comodidad y sujeción durante toda la sesión.
Puede que un entrenamiento de fuerza no sea lo primero que te venga a la cabeza cuando piensas en correr más rápido. Pero igual que aprender a controlar el ritmo, desarrollar la fuerza es algo que merece la pena para correr mejor. Te ayuda a moverte de forma más eficiente, evita posibles lesiones y te impulsa a llegar más lejos.
“El entrenamiento de fuerza sirve para sentirte mejor en tu propia piel”, dice Guarco. “Va más allá del mero rendimiento”. Además, recalca que ganar masa muscular no es solo una cuestión de imagen o de velocidad. “Es una de las cosas más saludables que puedes hacer por tu metabolismo, densidad ósea y longevidad: te ayuda a seguir corriendo durante años, no solo a sumar kilómetros”.