
Ben Shelton: sus rituales fuera de la pista
Lo que sucede fuera de la pista determina lo que sucede en ella. Así se prepara el tenista estadounidense.
Para Ben Shelton, el rendimiento comienza mucho antes del primer saque.
Este estadounidense de 23 años se ha convertido en una de las personalidades más reconocibles del tenis. Su saque ha alcanzado una velocidad de 241,4 km/h, celebra los éxitos con entusiasmo y habla con el público: Shelton juega con la emoción palpable que algunos atletas pasan toda su carrera intentando reprimir. Este jugador zurdo creció inspirándose en Rafa Nadal, pero sin caer nunca en la imitación. Su estilo de juego es inconfundiblemente suyo.
Sin embargo, fuera del ámbito de la competición, su vida es algo más compleja. El jugador, que habla abiertamente de tener una “mentalidad mamba”, también aprovecha su tiempo libre para leer libros de finanzas. Prefiere ver una película a irse de fiesta y es cuidadoso en su trato con los guardias de seguridad, el personal del torneo y la gente que lo rodea.
Shelton parece comprender que la intensidad solo da buenos resultados cuando se equilibra con la rutina, con una recuperación a conciencia y con las relaciones personales. Los rituales que definen su vida en el tenis suelen ser sorprendentemente sencillos: una ducha antes del partido, música antes de salir a la pista, pasar tiempo con la familia después de una derrota difícil y usar ropa cómoda cuando viaja de una ciudad a otra.
Para Shelton, la preparación es tanto física como psicológica.
Los rituales definen al jugador
Su rutina comienza en el momento en que se despierta. “Lo primero que hago el día del partido es ducharme”, dice Shelton, insistiendo en que no es una superstición. La ducha tiene menos que ver con la suerte que con el ritmo. Es una constante fiable antes de un día que puede volverse impredecible.
Aunque sus hábitos previos al partido parecen relajados, todos ellos contribuyen a aumentar la intensidad. “Mis rutinas se centran en darme energía”, dice.
En algún momento entre la ducha, la playlist de hiphop y el camino hacia la pista, su concentración se agudiza. Fuera de la pista, Shelton se muestra tranquilo y consciente de sí mismo, pero, una vez que la pelota está en juego, se convierte en uno de los competidores más feroces de este deporte. En 2021, ocupó el puesto 1829 del ranking mundial. En 2025, Shelton había ascendido al top 10 de la ATP, alcanzado el puesto número 5 (el más alto de su carrera) y conseguido cinco títulos individuales del ATP Tour. Los resultados son impresionantes, pero lo que más destaca es la facilidad con la que ha ascendido. Shelton se desenvuelve con una naturalidad asombrosa. Se resiste a la seriedad robótica que puede deshumanizar el deporte profesional moderno.
Entre saques potentes y recuperaciones imposibles, aún se le puede ver sonriendo, bromeando con los espectadores o contagiándose de la energía del público. No es el tipo de persona que se amedrenta ante la presión ni que se preocupa mucho por cómo lo ven los demás. Para Shelton, la emoción no es algo que deba ocultarse: forma parte de su rendimiento y es lo que le permite jugar de forma instintiva.
Quizás parte de esa libertad provenga de haber empezado más tarde que muchos de sus compañeros. Shelton no empezó a tomarse el tenis en serio hasta los 12 años. Incluso ahora, aún sigue aprendiendo y descubriendo qué tipo de jugador quiere llegar a ser.
Puede que esa sea la lección. Las rutinas en sí no son complicadas. De hecho, el ejemplo de Shelton sugiere todo lo contrario: la constancia es más importante que la complejidad.
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Por qué el tiempo libre es importante
Shelton entiende que la intensidad competitiva tiene sus límites. Aparte del tenis, sus intereses son sorprendentemente normales. Queda con sus amigos, ve películas, lee y escucha a artistas de afrobeats como Wizkid, Rema y Ruger. Aunque dejó la Universidad de Florida antes de tiempo para hacerse profesional, planea terminar su carrera en finanzas algún día.
Shelton habla de la ambición con mucha madurez. Es ambicioso, pero no está obsesionado con el rendimiento en cada momento. Entiende que la recuperación no es algo que ocurre después del trabajo, sino que forma parte del él. Ese equilibrio es fundamental en una carrera marcada por los constantes viajes, la presión y la exposición mediática. El agotamiento puede aparecer de forma gradual y, para muchos atletas, es difícil trazar la línea entre rendimiento e identidad. Es consciente de la importancia de proteger la distinción entre Shelton, el jugador, y Shelton, la persona.
Fuera de la pista, rara vez muestra interés en crear una leyenda en torno a él y prefiere que sus resultados y su comportamiento hablen por sí solos. La humildad se manifiesta en los pequeños momentos: al darle las gracias al personal, respetar a los rivales y reconocer el privilegio que supone jugar al nivel más alto. Ese mismo jugador que brilla ante miles de espectadores y fans a menudo parece ser más feliz yendo al cine con sus amigos.
El estilo de Ben fuera de la pista
Shelton aborda el estilo de la misma forma que aborda el tenis: a su manera.
Pertenece a una generación más joven de jugadores que buscan llevar la estética tenista hacia un estilo más desenfadado y expresivo. Hay días en que ese deseo se traduce en llevar varias cadenas y camisetas estampadas. Otros, opta por la Courtside Bomber de On, una chaqueta texturizada de estilo universitario diseñada para abrigarse fuera de la pista, o por la Court Tank Graphic, fabricada con tejido transpirable DryTec™ y aberturas laterales para ofrecer una total libertad de movimiento. Shelton será el único atleta que lucirá la camiseta sin mangas y los Court Shorts Graphic durante el US Open. Estas prendas forman parte de la Colección Lights Out de On, diseñada con Ben y para Ben, y pensada para llevarla en la pista, pero también en los entrenamientos, los viajes y el día a día.
La comodidad es lo primero, pero la individualidad también importa. “El tenis tiene una sólida tradición y una rica historia”, afirma Shelton. “Muchas de las marcas que usan otros jugadores no fabrican ropa que se salga de lo tradicional”.
Shelton nunca ha parecido especialmente interesado en encajar en el estereotipo del aspecto que debe tener un tenista. Al haberse criado en Atlanta, quería usar colores neón y dejarse el pelo largo. Hoy en día, se inspira en otros atletas, la música, las redes sociales y la moda.
La ropa importa menos que lo que representa: la libertad de ser uno mismo. Esa es una de las razones por las que admira a Roger Federer. “Roger es de esos que pueden con todo, dentro y fuera de la pista, en Wimbledon o en la Gala Met”, afirma Ben. El atractivo es evidente. Shelton quiere ser mejor tenista, pero también parece interesado en su identidad más allá del deporte.
Demuestra tener una mentalidad orientada al crecimiento personal. “Aunque sea competitivo y quiera ganar, tengo que recordarme que no estoy ni de lejos donde quisiera estar”, añade. Shelton, aún veinteañero, está perfeccionando tanto su juego como su identidad de cara al público.
Su playlist antes del partido
Antes de pisar la pista, Shelton escucha algo de música. Al preguntarle qué escucha antes de un partido, la respuesta es sencilla: “Cualquier cosa de Lil Baby”, dice. La música llega siempre en el mismo momento de su rutina diaria: después de la preparación y antes de la competición. Es una de las últimas cosas que controla antes de que comience un partido. La música le permite concentrarse antes de adentrarse en un entorno diseñado para abrumarlo.
Para Shelton, su sensación de estabilidad proviene de la rutina, pero también de las personas. Mucho antes de convertirse en una estrella del ATP Tour, formó parte de un equipo universitario en la Universidad de Florida. Esa experiencia le dejó una huella imborrable. El tenis es un deporte individual, pero el tenis universitario le ofreció una identidad compartida.
“Es el único momento en el tenis en el que formas parte de un equipo a largo plazo”, dice. “Al ser individual, puede ser un deporte solitario”.
Esa sensación de conexión sigue influyendo en la forma en que Shelton concibe el éxito. Habla a menudo de su familia, sus compañeros de equipo y las personas que lo apoyaron antes de que llegaran los rankings, los patrocinios y la atención mediática. Afronta la competición con plena conciencia de que su rendimiento afecta a más personas que solo a él mismo. Ya sea al llamar a su novia o a su familia después de un partido difícil, al ponerse al día con antiguos compañeros de equipo o simplemente al compartir palomitas y granizados en el cine, sus relaciones más significativas son bastante sencillas.
Los rituales y las rutinas importan (y la música también), pero nada de ello existe de forma aislada. En un deporte que gira en torno a la individualidad y el logro, Shelton aún parece tener los pies en la tierra gracias a las personas que lo rodean.














